El ritmo no es el adecuado:
El allegro se convierte
en un adagio andantino concreto.
¿Lo oyes? Ellos sí...
Yo solo consigo verlo.
Se descubre la solución
y el ocio se convierte
en obligación latente absoluta.
Llego a creer y no creo...
¿realmente mi agnosticismo me lo permite?
No lo sabré...
y esperar habré....

Si se ha descubierto el problema, entonces cree :)
ResponderSuprimirMe alegro de haber compartido contigo todo esto.
Otro beso!